sábado, 28 de agosto de 2010

La Planificación Social en Venezuela

“La alarmante brecha entre pobres y ricos, la creciente inequidad en la distribución del ingreso y la marginalidad de amplios sectores en los países emergentes, deben constituir la primera preocupación en el marco de una adecuada administración gubernamental, no sólo porque es parte de su razón de ser intrínseca, sino porque la calidad del capital humano es la que determina, en última instancia, tanto el desarrollo interno como la posición de un país en el escenario económico mundial.

Es indispensable la intervención estatal mediante políticas sociales adecuadas, tanto para corregir las asimetrías derivadas del funcionamiento del mercado, como para compensar las rigideces estructurales económicas y sociales.
Por eso es imperativo dinamizar el crecimiento económico mediante avances sustanciales en materia de productividad y competitividad. Esto significa que la equidad social ha de convertirse en un componente inseparable del proceso productivo mismo, pues el logro de la calidad del producto que se requiere para elevar los niveles de competitividad supone la integración de criterios sociales a la gestión microeconomía.

Pirámide institucional ejecutiva para la planificación pública nacional.


Las políticas sociales de largo plazo que se requieren en la fase «post-ajuste» macroeconómico (reformas de segunda generación) en particular, mediante la articulación entre políticas económicas y sociales requieren, además del apoyo técnico y financiero externo, recursos internos estables provenientes de medidas tributarias equitativas y de la reasignación de los recursos públicos liberados por los procesos privatizadores. En efecto, al definir el papel del Estado en la conducción de la política social para el largo plazo, es importante reorientar hacia sectores tales como educación y salud los recursos financieros.

El logro de un desarrollo integrador, con equidad social, único capaz de asegurar la gobernabilidad, un crecimiento económico sostenible y niveles crecientes de competitividad para una inserción creativa en la economía global, implica el diseño de políticas específicamente dirigidas a superar el grave rezago social del país.

El fenómeno social más característico producto del "mercado negro" es la presencia del buhonero o del vendedor ambulante quien es, en primer lugar, un comerciante. Sus fines son lícitos, pero se tiene que basar en medios ilícitos incumpliendo con las regulaciones legales, por cuanto le resulta difícil ingresar en la economía formal puesto que la misma le impone un costo oneroso que resulta insufragable para las personas y para los empresarios con pequeños ingresos”.


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